domingo, 7 de noviembre de 2010

Tonto hasta para ver tele

Terminé de leer el libro "Golpeando las puertas de la TV" de Julián Gorodischer. Un libro complicado de leer y muy experimental en su forma narrativa. Si bien no me terminó de convencer, creo que lo más destacable es que plantea a la TV como una formadora de identidad generacional, algo para mi acertado, y un tema pocas veces planteado.
Les dejo una pequeña reseña que escribí del libro:

Golpeando las puertas de la TV


“Tonto hasta para ver la tele”. Esta frase es la que Julián Gorodischer da a entender que marcó para siempre su vida. El autor considera que la televisión influye en la gente desde muy chica. En su caso la relación está basada en un trauma devenido de un regañó de su madre, que poco tiempo después fue potenciado al ser maltratado por Hugo Moser cuando visitó su programa. En el de otra gente como la obesa Silvia Burgos, una mujer abandonada por su padre y con varios intentos de suicidio en su haber, la tele surge como una posibilidad de redención frente a las calamidades de la vida.
Frente a la posibilidad de “solucionar traumas”, el autor plantea un mundo bipolar dividido de una manera muy difusa: “estar adentro (de la tele, el país, la vida misma), o quedarse afuera”. El límite es difuso, porque en el medio están los que quieren y no pueden. Estos son los fans, los participantes de programas, los que reclaman autógrafos y hasta los estudiantes de actuación. Esa gente que está en el medio es la que Gordischer decide observar.
Para el autor la gente cree que estar en la televisión sería una especie de redención porque promete “asenso social y gloria, aun en la Argentina quebrada”, y ese es un sueño que todos quieren comprar de alguna forma. Ser un fan acérrimo, como Pamela lo es de Mambrú, o un tosco estudiante de actuación, como Fabián, es una manera de “estar cerca”. Giuliano, como se hace llamar el autor en el libro, comprueba que todas esas personas “del medio” que se muestran felices, no quieren ser lo que son, sino que en realidad lo único que desean es pertenecer a la televisión.
La farsa esta presente en todos lados: en la escuela de Germán Krauss, los estudiantes se muestran enamorados de la actuación en si, pero por lo bajo reclaman que quieren trabajar en la televisión como sea. A esto se suma una lapidaria confesión de una profesora: “la escuela necesita si o si pegar un buen alumno y doblar la matrícula, para saldar algunas deudas de Germán”. Los fans intentan parecerse a sus ídolos para estar más cerca de ser como ellos, “el ídolo mejora nuestro aspecto y nuestra personalidad”, comenta un fan de Mambrú. Los clubes de fans realizan tareas que el autor llega a calificar como un infierno y nadie haría con placer, como estar siete horas parado.
“Cumplirás el sueño”, el lema de las Bandana, es una frase muy repetida en el libro. Esa frase rebota en la cabeza de muchos de los personajes todo el tiempo. Los realities muestran que cumplir ese sueño es algo fácil, cuando en realidad no lo es, porque la farsa muchas veces redunda en la superficialidad. El autor experimenta como las respuestas suelen ser cosas como “No das gordita” o “La que Sigue”.
La “Argentina quebrada” presenta una televisión que, realities mediante, miente compulsivamente, por ejemplo ocultando los genitales de un travesti en un desnudo. Para el autor eso es una contradicción importante. Contradicciones que, como anuncia desde el principio, vienen de la infancia.

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