martes, 9 de noviembre de 2010

Lo impredecible



En un par de días se cumplen seis meses del accidente de Gustavo Cerati. Hoy de casualidad encontré una especie de crítica que escribí de su último gran regalo: "Fuerza Natural", un disco de dificil digestión, pero que no tengo dudas, con el paso de los años va a ser muy reconocido (esta última semana ganó siete premios Gardel).

El accidente de Gustavo marcó algo a las claras: lo impredecible. Ahí estaba lo impredecible, en el principio del tercer parrafo.


Escuché por ahí que seguramente vivió la vida que quizo, un lujo que no todos se pueden dar. La realidad es que al margen de como vivió él, hay dos chicos que se están quedando sin padre. Por eso y otras tantas cosas ¡Fuerza Gustavo!

Un viaje de sensaciones



Fuerza Natural nació con la presión de ser el sucesor del exitoso “Ahí Vamos” y de la “Burbuja en el Tiempo” de Soda Stereo ¿Qué hizo Gustavo Cerati al respecto? Un disco que, lejos de ser efectivista, se aleja de las guitarras distorsionadas, es experimental, y se centra en la búsqueda de las melodías. Montado en un caballo volador, como plantea el arte del disco, Cerati realiza un viaje por sonidos que van desde el folk y lo country, hasta lo tecno.

La incertidumbre, la conexión con la naturaleza, las rutas y los paisajes, son las imagenes que se encuentran en casi todos los temas, logrando hacer de Fuerza Natural una experiencia casi visual.
“Me perdí en el viaje, nunca me sentí tan bien”, se escucha probablemente en forma autoreferencial al final de “Fuerza Natural”, primer tema del disco, donde se mezclan arpegios de guitarra con psicodelia. “Deja Vu”, un power pop, es el primer corte de difusión, que tal vez sea el tema que más remite al pasado reciente de Gustavo. “Esta canción ya se escribió”, acusa complice el mismo tema.

“Cactus” y “Tracción a Sangre” (con cita a Bob Dylan incluida), son las mejores apuestas del disco. En estos dos temas se encuentra un Cerati acústico, expermientando con el folk, por momentos cercanoa la chacarera más autóctona.

“Rapto”, segundo corte de difusión y “Desastre” cumplen con la cuota de “canciones dedicadas a mujeres”, que tan bien le salen a Cerati. En este caso, dejó de lado las baladas para poner las baterías bien arriba.

“Domino” es sin dudas el tema más bolichero del disco; guitarras machacantes, samplers constantes y referencias a la música de los ochenta. Un combo que promete pogos en más de un boliche. Pegado, ya en la recta final de la placa, aparece “Sal”. Una canción que apostaría fue compuesta en una playa. Sonidos de gaviotas, espuma y viento son el preámbulo un final hipnótico.

“Convoy” es una balada del cosmos. Simplemente se sale de lo terrenal para invitarnos una y otra vez a ir “mucho más allá del sol”. La canción está cantada casi por completo a dos voces, con la muy bien explotada voz de Anita Alvarez de Toledo.

“Los números no mienten”, se escucha en “Numeral”, track oculto del disco. Ante cualquier duda, Cerati comprobó en este disco que Dylan no miente: “La respuesta está en el viento”.

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