domingo, 14 de noviembre de 2010

Poder ver más allá II



Leila Guerriero es a mi parecer la mejor cronista de la Argentina. Tuve la oportunidad de leer sus dos libros. “Los Suicidas del Fin del Mundo” y recientemente “Frutos Extraños”. Ambos son altamente recomendables, Guerriero tiene una capacidad impresionante de fusionar la crónica periodística con una alta graduación literaria.
Es una lástima que las crónicas no tengan el lugar que se merecen en los diarios argentinos, estoy seguro que a mucha gente le gustaría leer escritos como los de Leila en los medios tradicionales de acá.
Lo común es apreciar sus trabajos en diversos medios del extranjero, como El País y Vanity Fair, de España, El Malpensante y SoHo, de Colombia, Gatopardo, Travesías y Letras Libres, de México, y Paula y El Mercurio, de Chile.

Hace un tiempo tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que la autora dio en TEA. Me resultó muy interesante el constante hincapié que hizo en que los periodistas tienen que estar atentos constantemente para poder ver más allá de lo obvio; i
ntuir donde está la historia, poder interpretar un silencio como un hecho de valor, ver la significancia de los detalles mínimos.

Rescato las frases que más me llamaron la atención:

SOBRE SU TRABAJO:

“Escribir una nota me puede tomar 3 meses o más”

“Para detectar una historia lo importante es que uno pueda reconocer sus propias obsesiones”

“Escribo mucho para afuera. Lo que interesa en el exterior es lo que remite a un mito universal como el del héroe derrotado”

“Muchas veces los entrevistados se enojan. Yo lamento cuando no pueden entender que yo no voy a escribir lo que escribiría su novia”

“Hay historias que todos los diarios tocan pero no pueden profundizar. Lo que hay que hacer es mirar un poco más allá”

“Lo que no dicen los entrevistados muchas veces se transforma en más importante que lo que dicen”

“Cuando te metés en un mundo tenés que lograr ser invisible, ahí es cuando salen las mejores cosas. Los actores que estás investigando se tienen que olvidar que estás ahí”

“Hay que aplicar la curiosidad y tener paciencia, algo va a pasar. En un momento la realidad se abre como una flor, no solo hay que estar ahí, sino también verlo”

SOBRE EL PERIODISMO:

“Creo que el periodismo esta decayendo, se escribe cada vez peor porque no se lee”

“Un periodista tiene que tener una mirada sobre las cosas, saber escribir, escuchar música, tiene que saber estimularse”

“Un editor tiene que permitirle al periodista que se equivoque para que crezca”

“Un error común en los periodistas es que pierden el foco. No hay que perder de vista los datos duros. Muchos van a una entrevista a confirmar su prejuicio”

“El mejor consejo para un periodista es que sea curioso”

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Poder ver más allá

Uno de los grandes aciertos de La Nación este año fue la creación del blog En Foco. Sin grandes pretensiones, se convirtió en una cita obligada todos los días. Simplemente se trata de una recopilación diaria de fotos (por lo general temática) en alta calidad.
Si bien la idea no es la más original (claramente está inspirada en The Big Picture del Boston Globe), nadie lo había hecho antes acá en la Argentina. Creo que este blog es un elemento que afirma aun más a La Nación como el portal de noticias con la mejor y más amigable plataforma online del país.


Hay una foto que me llamó especialmente la atención:




Las chatitas de gamuza de la izquierda corresponden a la primer ministro de Alemania, Angela Merkel y los tacones de charol de la derecha, a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Según pude averiguar la foto fue sacada por un fotografo de la agencia Reuters en la última visita que realizó la presidenta a Alemania con motivo de la feria del libro de Frankfurt.
Me parece brillante la capacidad que tienen a veces los fotografos de ver más allá de la obviedad. Escapando a la típica foto de las mandatarias dandose la mano o un abrazo, el fotografo pudo ver lo que ningún otro pudo al capturar ese contraste de looks.
Las repercusiones de una foto tan particular se pueden ver en distintas formas; por una lado en el posteo del blog donde se generó un debate acerca de como se tienen que vestir los presidentes. Por otra parte, en la edición impresa de La Nacion, donde, aunque muy chiquita
, la foto salió publicada.
Tal vez sea una buena idea para los diarios, que están necesitados de lectores, empezar a realizar apuestas fotoperiodísticas de este tipo. Sería un elegante valor agregado a su propuesta.

Una vez más se demuestra que, a veces, una foto vale más que mil palabras.

martes, 9 de noviembre de 2010

Lo impredecible



En un par de días se cumplen seis meses del accidente de Gustavo Cerati. Hoy de casualidad encontré una especie de crítica que escribí de su último gran regalo: "Fuerza Natural", un disco de dificil digestión, pero que no tengo dudas, con el paso de los años va a ser muy reconocido (esta última semana ganó siete premios Gardel).

El accidente de Gustavo marcó algo a las claras: lo impredecible. Ahí estaba lo impredecible, en el principio del tercer parrafo.


Escuché por ahí que seguramente vivió la vida que quizo, un lujo que no todos se pueden dar. La realidad es que al margen de como vivió él, hay dos chicos que se están quedando sin padre. Por eso y otras tantas cosas ¡Fuerza Gustavo!

Un viaje de sensaciones



Fuerza Natural nació con la presión de ser el sucesor del exitoso “Ahí Vamos” y de la “Burbuja en el Tiempo” de Soda Stereo ¿Qué hizo Gustavo Cerati al respecto? Un disco que, lejos de ser efectivista, se aleja de las guitarras distorsionadas, es experimental, y se centra en la búsqueda de las melodías. Montado en un caballo volador, como plantea el arte del disco, Cerati realiza un viaje por sonidos que van desde el folk y lo country, hasta lo tecno.

La incertidumbre, la conexión con la naturaleza, las rutas y los paisajes, son las imagenes que se encuentran en casi todos los temas, logrando hacer de Fuerza Natural una experiencia casi visual.
“Me perdí en el viaje, nunca me sentí tan bien”, se escucha probablemente en forma autoreferencial al final de “Fuerza Natural”, primer tema del disco, donde se mezclan arpegios de guitarra con psicodelia. “Deja Vu”, un power pop, es el primer corte de difusión, que tal vez sea el tema que más remite al pasado reciente de Gustavo. “Esta canción ya se escribió”, acusa complice el mismo tema.

“Cactus” y “Tracción a Sangre” (con cita a Bob Dylan incluida), son las mejores apuestas del disco. En estos dos temas se encuentra un Cerati acústico, expermientando con el folk, por momentos cercanoa la chacarera más autóctona.

“Rapto”, segundo corte de difusión y “Desastre” cumplen con la cuota de “canciones dedicadas a mujeres”, que tan bien le salen a Cerati. En este caso, dejó de lado las baladas para poner las baterías bien arriba.

“Domino” es sin dudas el tema más bolichero del disco; guitarras machacantes, samplers constantes y referencias a la música de los ochenta. Un combo que promete pogos en más de un boliche. Pegado, ya en la recta final de la placa, aparece “Sal”. Una canción que apostaría fue compuesta en una playa. Sonidos de gaviotas, espuma y viento son el preámbulo un final hipnótico.

“Convoy” es una balada del cosmos. Simplemente se sale de lo terrenal para invitarnos una y otra vez a ir “mucho más allá del sol”. La canción está cantada casi por completo a dos voces, con la muy bien explotada voz de Anita Alvarez de Toledo.

“Los números no mienten”, se escucha en “Numeral”, track oculto del disco. Ante cualquier duda, Cerati comprobó en este disco que Dylan no miente: “La respuesta está en el viento”.

Entretenimiento modelo Siglo XXI



Por tercera vez en cuatro años, los Black Eyed Peas se presentaron en la Argentina, esta vez en el club GEBA ante 20.000 personas.

Black Eyed Peas es un caso raro en la música. “Es una banda de cantantes de pop / hip hop compuesta por un americano que se disfraza de robot, un mexicano, una cantante de soul frustrada y un filipino”, sería una potable definición. La apuesta sinceramente no suena atractiva, pero tanto en sus discos, como en vivo, todas las piezas parecen disponerse con precisión para que la banda se consagre como la dueña de los hits mundiales.


Pasadas las 22:30 y ante un estadio con una buena convocatoria (sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de visitas extranjeras de fin de año), la banda salió a la cancha con “Let´s Get it Started”. Así dejó en claro sus pretensiones: entretener. Nada de tocar canciones inéditas, ni viejas, la banda combinó en el show hits y tecnología. Una fórmula que hace casi imposible que alguien se aburra, sea argentino, brasilero o taiwanés. Si una canción se torna aburrida,
siempre va a ver algo que llame la atención, ya sean las imágenes que proyecten alguna de las ocho pantallas de altísima definición o los impactantes vestuarios de Fergie. Siempre hay algún sentido estimulado.

Todo el recital pareciera ser un video clip de dos horas donde cada detalle está pautado a la perfección. Las coordinadas imágenes de las pantallas, los lasers multicolores que cubrieron al público o el completísimo set de luces, son algunos de los detalles técnicos que se transforman en un integrante más de la banda. Esto no le quita mérito a Fergie, Will.i.am, Taboo y Api.de.ap, quienes hacen todo lo que tienen que hacer: bailan coreografías, cantan, corren, arengan y gritan “Buenos Aires, Argentina, los queremos” repetidas veces, hasta el punto que empezás a creerles.

Así fue como pasaron en seguidilla "Rock That Body", "Meet Me Halfway", "Don't Phunk With my Heart", “Imma Be”, "My Humps" (dedicada por Fergie a todas las mujeres argentinas), “Hey Mama” (famosa por haber sido parte de una publicidad de I-Pod) y “Missing You”.
El espectáculo cuenta con un segmento solista para cada integrante de la banda.


El primero en hacerse cargo fue Apl.de.ap, quien rapeó correctamente, amagó a cantar “I Know You Want Me” (menos mal no estaba Ricky Fort) y terminó aplaudido mientras hacía piruetas.


Taboo es tal vez quien tiene el rol menos destacado en la banda, no da vueltas carnero y definitivamente no canta bien ¿Qué hacer entonces? Apelar al orgullo latino. “Que bonito es Argentina, la sangre latina, soy mexicano pero también los represento a ustedes”, fueron algunas de las palabras que lanzó con una bandera Argentina proyectándose en las pantallas. También cantó a dúo con un Juanes proyectado “La Paga” (canción que contó con su colaboración en un disco del colombiano).



Fergie, la reina y símbolo sexual de la banda, es sin duda quien cuenta con más admiración en el público, que la aplaudió cada vez que pegó un grito interminable o movió hipnóticamente las caderas. Su set estuvo dominado por temas de su disco solista, “The Dutchess”. “Fergalicious” y “Big Girls Don´t Cry” fueron las más coreadas.

Llegó el turno de Will.i.am, el mentor, líder y productor de BEP (también produjo a otras bandas como U2). Con un impactante disfraz de robot “aterrizó una nave” en el escenario y se dedicó a pasar temas para que la gente bailé: “Thriller” (Will fue amigo de Michael Jackson) y “Sweet Child O´ Mine”, de Guns and Roses, fueron algunos de los que sonaron.


Para terminar la banda volvió a aparecer entera y disparó los últimos hits: “Pump It”, “Don´t Lie”, “Shut Up”, la pacífica “Where is the Love” y “Party All The Time”. Claro, eso no fue todo. Después de un amague de fin, apareció el último mego hit, el tema más descargado en la historia de I-Tunes: “I Gotta Feeling” sonó y todo el estadio saltó.


La banda se despidió y todos se fueron contentos: las chicas, los chicos, los padres y sus hijos. Los Black Eyed Peas lograron acaparar la atención de 20.000 personas durante casi dos horas, y eso en estos tiempos, no es poca cosa.


Crónica publicada en Escenario Central

lunes, 8 de noviembre de 2010

Arquitectura de la superficialidad

Otro de los libros que terminé de leer es “No Logo” de Naomi Klein. Lo empecé hace más de un año y abandoné varias veces, no porque sea malo, sino por colgarme con otros (mala costumbre que tengo).

No Log es un Best Seller muy conocido, por lo que no tiene mucho sentido comentarlo. Pero recién estaba viendo publicidades viejas y me dieron ganas de rescatar un concepto clave en el libro:

“Las empresas dejaron de vender productos y comenzaron a vender marcas o estilos de vida”. Así explica Naomi Klein el fenómeno de la publicidad. Está claro cuando se inventó la electricidad las empresas intentaban explicar porqué era útil y con eso bastaba para que la gente compre. La publicidad era la descripción de un producto. Pero ahora nadie nos va a venir a contar para que sirve la electricidad o un jean. Entonces se intentan vender marcas, y esas marcas tienen que contener valores para llamar la atención. Si tomas X bebida, sos canchero, si usas X jabón en polvo, querés a tu familia y si te pones X desodorante, sos más lindo.

Un ejemplo que bordea el grotesco de la teoría de Klein, es la publicidad del automóvil Fiat Punto titulada “Valet Parking”:


La publicidad comienza con la imagen de un valet parking de prominente nariz acompañando bajo la lluvia a otro hombre de nariz grande y su atractiva pareja. “¿Que auto eh?”, “Está buenísimo”, son algunas de las frases que el valet parking le otorga con admiración al dueño del coche mientras este se sube al auto.

Ya adentro del auto se produce el momento cumbre de la publicidad: “¿Viste la nariz que tenia?, Pobrecito, yo estuve ahí”, exclama con congoja el narigón dueño del auto a su pareja, que lo mira sorprendida, descreyendo que alguna vez ese hombre tuvo una nariz grande. “No es sencilla la vida para un narigón, yo hoy día te la cuento de otro lado, pero hay que tener esa nariz eh, pobrecito”, agrega luego el dueño del Fiat Punto.

Acá se transmite claramente la idea de que cualquiera que se compre el Fiat Punto va a transformarse en una persona más atractiva, no se nombran prácticamente prestaciones del auto.

Una persona con un Fiat Punto es más atractiva que la que no lo tiene, le va a subir el autoestima, sus defectos físicos van a desaparecer ante el sexo opuesto y como si fuera poco, va a ser admirado por el resto insinuando algún tipo de ascenso social.

“¿Le tendría que haber dado diez pesos no?”, pregunta el protagonista finalizando la publicidad, con el auto moviéndose por una calle lluviosa sobre el eslogan “Un auto diferente te hace sentir diferente”.

No tengo en claro si está mal que existan las marcas y que se vendan con valores. Pero hay algo que es seguro: los creativos publicitarios deberían entender que algunas cosas pueden ser daninas y tener más cuidado. No voy a negar que no me reí la primera vez que la vi, pero también es cierto que un trabajador (como el valet parking) es merecedor de los diez pesos por su trabajo, no por el tamaño de su nariz. A veces con tal de llamar la atención se venden valores errados.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Tonto hasta para ver tele

Terminé de leer el libro "Golpeando las puertas de la TV" de Julián Gorodischer. Un libro complicado de leer y muy experimental en su forma narrativa. Si bien no me terminó de convencer, creo que lo más destacable es que plantea a la TV como una formadora de identidad generacional, algo para mi acertado, y un tema pocas veces planteado.
Les dejo una pequeña reseña que escribí del libro:

Golpeando las puertas de la TV


“Tonto hasta para ver la tele”. Esta frase es la que Julián Gorodischer da a entender que marcó para siempre su vida. El autor considera que la televisión influye en la gente desde muy chica. En su caso la relación está basada en un trauma devenido de un regañó de su madre, que poco tiempo después fue potenciado al ser maltratado por Hugo Moser cuando visitó su programa. En el de otra gente como la obesa Silvia Burgos, una mujer abandonada por su padre y con varios intentos de suicidio en su haber, la tele surge como una posibilidad de redención frente a las calamidades de la vida.
Frente a la posibilidad de “solucionar traumas”, el autor plantea un mundo bipolar dividido de una manera muy difusa: “estar adentro (de la tele, el país, la vida misma), o quedarse afuera”. El límite es difuso, porque en el medio están los que quieren y no pueden. Estos son los fans, los participantes de programas, los que reclaman autógrafos y hasta los estudiantes de actuación. Esa gente que está en el medio es la que Gordischer decide observar.
Para el autor la gente cree que estar en la televisión sería una especie de redención porque promete “asenso social y gloria, aun en la Argentina quebrada”, y ese es un sueño que todos quieren comprar de alguna forma. Ser un fan acérrimo, como Pamela lo es de Mambrú, o un tosco estudiante de actuación, como Fabián, es una manera de “estar cerca”. Giuliano, como se hace llamar el autor en el libro, comprueba que todas esas personas “del medio” que se muestran felices, no quieren ser lo que son, sino que en realidad lo único que desean es pertenecer a la televisión.
La farsa esta presente en todos lados: en la escuela de Germán Krauss, los estudiantes se muestran enamorados de la actuación en si, pero por lo bajo reclaman que quieren trabajar en la televisión como sea. A esto se suma una lapidaria confesión de una profesora: “la escuela necesita si o si pegar un buen alumno y doblar la matrícula, para saldar algunas deudas de Germán”. Los fans intentan parecerse a sus ídolos para estar más cerca de ser como ellos, “el ídolo mejora nuestro aspecto y nuestra personalidad”, comenta un fan de Mambrú. Los clubes de fans realizan tareas que el autor llega a calificar como un infierno y nadie haría con placer, como estar siete horas parado.
“Cumplirás el sueño”, el lema de las Bandana, es una frase muy repetida en el libro. Esa frase rebota en la cabeza de muchos de los personajes todo el tiempo. Los realities muestran que cumplir ese sueño es algo fácil, cuando en realidad no lo es, porque la farsa muchas veces redunda en la superficialidad. El autor experimenta como las respuestas suelen ser cosas como “No das gordita” o “La que Sigue”.
La “Argentina quebrada” presenta una televisión que, realities mediante, miente compulsivamente, por ejemplo ocultando los genitales de un travesti en un desnudo. Para el autor eso es una contradicción importante. Contradicciones que, como anuncia desde el principio, vienen de la infancia.