domingo, 22 de agosto de 2010

Adiós Brillante

Como sabrán, ayer a la noche falleció Rodolfo Fogwill, uno de los más brillantes escritores argentinos. Mucho se está hablando en este momento de su vida; del poeta maldito, cocainómano, publicista, empresario salvaje, provocador, egocéntrico, fascista. Mezcla de adjetivaciones y características en su mayoría negativas hacia su persona. Pero en algo coinciden todas las publicaciones que leí: En que era brillante.
Hacer un repaso por sus cuentos y poemas da fiel testimonio de que la coincidencia no es casual.




Extraigo y copio un fragmento de una entrevista que encontré en Palabras Malditas en la que se nota lo polémico que podía llegar a ser en sus declaraciones. Es incríble como en cada respuesta que da, se hace cargo de sus pareceres por más "políticamente incorrectos" que sean. También me resultó muy curioso que haya sido el creador del slogan "El sabor del encuentro" de Quilmes y que fuese quien escribía los chistes de los chicles Bazooka que, aceptémoslo, todos leíamos por mas malos que fueran.

PALMAL.- ¿Es verdad que trabajaste para la agencia de publicidad de la familia de Roberto Viola? ¿Cómo recordás aquella época?

FOGWILL.- No era de la familia, sino del hijo en sociedad con un Comodoro que era al mismo tiempo vicepresidente del Banco Central. Era lo que hoy se llamaría una de “las cajas” que usaban los jerarcas para enriquecerse. Recuerdo todo de aquella época, en la que aprendí bastante.

PALMAL.- En una entrevista decías: “Como publicista hice genialidades y disparates. Y como todo publicista, robé y sufrí robos enormes”. ¿Por ejemplo?

FOGWILL.- ”Jockey club la pura verdad” es la mejor traducción de “the real thing” que era el slogan americano de Coca Cola. “El sabor del encuentro” que registré para la marca Pall Mall y después cedí a la agencia Solanas, que lo usó para Quilmes, está inspirado en “hay gente que encontró el sabor” que creó David Ratto para Viceroy, a su vez, inspirado en el “come where the flavour is” de Marlboro 1960.

PALMAL.- ¿Es verdad que vos inventaste el famoso slogan "El sabor del encuentro"?

FOGWILL.- Sí, es verdad. Mis slogans son lo que más tiempo han durado.

PALMAL.- ¿Vos eras el que hacía los chistes y horóscopos que los chicles Bazooka traían en su interior? ¿Sabés quién los hace ahora? ¿Son mejores que los tuyos?

FOGWILL.- Los míos fueron en los primeros años de los 90 y fueron los mejores. Tengo la plancha con todos ellos y podría documentarlo.

PALMAL.- ¿Estuviste en la cárcel en 1980? ¿Por qué?

FOGWILL.- La Secretaría de Información Pública presionó a los medios y a la Asociación de Agencias para que prohibiesen mis campañas con el argumento que iban contra la familia y que yo manejaba millones de dólares de publicidad para influir sobre informativos y pasar noticias favorables a la subversión. De inmediato cerraron mis cuentas bancarias y me procesaron por subversión económica igual que las financieras no adictas. Después me juzgaron por apenas “defraudación”, por no haber pagado mis deudas.

PALMAL.- Más declaraciones… “Con sesenta años y treinta kilos de cocaína encima creo que puedo hablar de drogas con cierta conciencia”. ¿Cómo es tu
relación con las drogas ahora? ¿Cómo ves al fenómeno “paco”?

FOGWILL.- El paco en mis tiempos se llamaba “bazuca” y se conocían sus efectos siniestros. Hay cosas más peligrosas que la droga, por ejemplo el automovilismo, o la acrobacia aérea. Lo peor de la droga es que pone en relación con drogadictos y traficantes y te asimila a su moral y a su cultura. Yo sigo adicto a la nicotina, que es por lejos la que más bajas provoca en la población y en el promedio de vida humana.

PALMAL.- “Muchos escritores creen que estoy loco. Pero lo creen porque soy frontal y ellos son una manga de chupapijas.” Otra frase tuya para la polémica. ¿Quiénes, por ejemplo?

FOGWILL.- Eso nunca lo pude haber dicho yo, porque jamás pensé que ser chupapija fuese una ofensa.

PALMAL.- “Nunca se preguntaron quién era Aldo Rico como lo hice yo. Me equivoqué, claro, no me imaginé que iba a ser un pelotudo que iba a terminar como intendente de San Miguel. Sabía que no era un Chávez, pero cuando leí su proyecto constitucional para la provincia de Buenos Aires, cuando leí que se definía como un soldado y coincidía conmigo en que el país debía seguir siendo malvinizado, me lancé de lleno por él”. ¿Fue un error? ¿Qué opinás hoy de él?
FOGWILL.- Un mercachifle de la política. Parece que se ha hecho muy rico don Aldo con unos pocos votos que consiguió. Me equivoque de hombre, no de idea. Pienso igual.

PALMAL.- “Claro que los intelectuales son cagones, están en la cosa chiquita.
Están, todavía, rindiendo culto a las Madres de Plaza de Mayo”. ¿De quiénes hablás? ¿Qué opinás de las madres y abuelas de Plaza de Mayo?

FOGWILL.- Son instituciones diferentes. De “Hijos” tengo la mejor de las opiniones. De las abuelas ignoro todo. De las madres, las recuerdo pidiendo “aparición con vida” cuando era la hora de reclamar por las conquistas sociales y la riqueza expropiada por la dictadura que ellas llamaban “militar” y fue una dictadura cívico-militar donde la mayor parte de los beneficiados fueron civiles y bancos extranjeros.

PALMAL.- ¿Es verdad que querés servicio militar obligatorio para hombres y
mujeres? ¿Para qué y por qué?

FOGWILL.- ¿Por qué? Porque la guerra es inevitable y todo civil debe tener preparación física, técnica y moral para enfrentar guerras, catástrofes y violencias sociales como las que sobrevendrán.

Como perlita final dejo una reciente publicidad de Coca Cola Light recitada por él:

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