domingo, 12 de diciembre de 2010

Un laberinto de historias



Hacía tiempo me habían recomendado que lea a Cristian Alarcón y nunca tenía la posibilidad. Finalmente me prestaron su primer libro, Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, para un trabajo facultativo y lo leí con mucho placer.
Este libro es una muestra de que el buen periodismo no está muerto. Cristian Alarcón hace gala de sus posibilidades descriptivas desenpolvando las tradiciones periodísticas de la “no ficción” de Rodolfo Walsh o Truman Capote y demuestra que aún se pueden contar buenas historias. La obra logra transmitir con mucha fidelidad cómo es la vida dentro de los barrios más marginales del conurbano bonaerense.
Para concluir su libro Alarcón caminó durante cuatro años las villas San Francisco, 25 de Mayo y la Esperanza de San Fernando. Su disparador inicial fue la historia de Víctor “El Frente” Vital, una especie de Robin Hood villero, un héroe imperfecto que fue asesinado por la policía y se transformó en un mito entre los jóvenes.
Con mucho ritmo, el periodista chileno muestra como a partir de la muerte de El Frente y la batalla campal contra la policía que devino del asesinato, los códigos de las villas fueron cambiando, los “transas” (vendedores de droga) ganaron poder y ya nada fue igual.
El autor recorrió los pasillos laberinticos de las villas y dialogó con los familiares, amigos y enemigos de El Frente logrando meterse en las historias de cada uno en particular. El único aspecto negativo es que de tanto ritmo vertiginoso, por momentos cuesta ubicarse cuando vuelve a una historia “antigua” de qué personaje se trata.
Es destacable que el periodista de Página 12 en ningún momento del libro sucumbe ante la tentación de hacer una declaración política directa, sino que se limita a relatar las historias de violencia y traición que tejió, dejando que el lector saque sus propias conclusiones acerca de por qué suceden esas cosas.
Un libro altamente recomendable.

lunes, 6 de diciembre de 2010

“La gente nos pedía canciones propias y nosotros se las dimos”



Los Reggae Rockers son una banda sofisticada, no por ser pretenciosa con su sonido, pero si por tener en Yael Rodríguez una espectacular voz femenina y por atreverse a reversionar temas de clásicos jamaiquinos como Satta Massagana, músicos de la talla de Bob Dylan y bandas como Led Zeppelin y Sublime.
Esta banda, que ya es frecuente en la escena reggae de Buenos Aires y supo telonear a Los Cafres, Gondwana y Skatalites, entre otros, está formada por Pato Drumer en batería, Yael Rodríguez en la voz, Fer Di Carlo en la guitarra, Chino Gonzalez en teclados y Pedro Olcese en bajo. Los oriundos de Florida lanzaron este año su segundo disco “Music is Music”, donde además de tocar reversiones, incluyen temas propios.

-¿Cómo fue que se formó la banda?

-La banda arrancó allá por el 2003 como un proyecto de Fer Di Carlo (actual guitarrista) y Patito Drumer (baterista) acompañando en los primeros dos años al cantante Pablo Molina (NdR: Ex Todos Tus Muertos). Pero en 2005 Reggae Rockers tenía muchas ganas de seguir creciendo como banda, mientras que Pablo tenía fuerte visión de solista. Así fue que en ese año entró al proyecto la cantante Yael Rodríguez renovándose la formación del grupo y comenzando un nuevo camino.

-¿Qué porcentaje de Reggae y qué porcentaje de Rockers dirían que tienen?
-Es difícil medir en porcentajes. Pero sí podemos decir que nuestro móvil es el reggae y que el rock es una gran influencia para muchos de nosotros. Así como también otros estilos como el soul, el blues y el funk.


-Salvo excepciones, no es común ver voces femeninas en el ambiente del Reggae ¿Sienten que el público los mira diferente por este rasgo distintivo?
-Digamos que de movida no es lo mismo una banda de reggae con cantante femenina y una con cantante masculino. Tal vez el público mira un poco diferente porque está más acostumbrado a ver a cantantes masculinos, cierra más con el estereotipo dentro del estilo reggae, y nosotros sabemos que nos salimos un poco del protocolo (risas).


-El Reggae viene teniendo un crecimiento ininterrumpido desde hace años con bandas como Nonpalidece o Dread Mar I. Pero da la impresión que su estilo se distancia un poco del Reggae Roots con tintes religiosos.

-Siempre nos permitimos hacer una versión libre tanto del estilo como de los temas que elegimos para tocar. Tomamos la música como hecho artístico en sí mismo y porque nos moviliza.

-Están por presentar su segundo disco ¿Cómo fue el proceso de grabación?

-Lo grabamos en el estudio La Carpa en Florida. La dirección artística estuvo a cargo de Patito Dramer, Fer Di Carlo, Yael Rodríguez y lo coprodujo José García Rosa. El disco tuvo un año y medio de trabajo, nos tomamos nuestro tiempo para hacer las cosas.


-¿Por qué eligieron el nombre “Music is Music”?

-Parafrasea a unas palabras que pronunció Bob Marley. Para nosotros es así, la música es música, por eso cuando versionamos canciones de otros autores no nos importa de qué estilo son, las llevamos a donde queremos por que la música es música.

-Tuvieron muchos invitados para la grabación de este nuevo disco, entre ellos a Botafogo, me imagino fue algo muy especial.

-Haber podido escuchar grabar a Miguel en el disco fue algo de lo mas fuerte que nos pasó. Además es uno de esos músicos al cual le pidas lo que le pidas, suena con la mano de los que saben. Al momento de grabar nos preguntó qué nos imaginábamos para esa canción y nosotros contestamos: “Todo lo que haga quedará bien maestro”. Luego cuando mezclábamos “Tell Me”, nos dimos cuenta que lo que había grabado era muy parecido a lo que habíamos imaginado.


-¿Tienen algún proceso definido para elegir las reversiones que graban?

-El tema de las versiones sale después que decidimos abrir los caminos con Pablito Molina. Estábamos listos para grabar un disco, entonces nos sacamos las ganas de tocar temas que habíamos escuchado hasta el hartazgo, estuvo divertido y fue un desafío, hoy las llevamos como una bandera de guerra. Esas canciones eran las que más nos representaban. No hay una manera definida para elegirlas, alguien de nosotros trae un tema y si la banda lo desarrolla queda. Muchos temas llegan como idea y sólo quedan en eso, una buena idea.

-La gente por lo general es conservadora con los clásicos ¿Nunca recibieron alguna crítica por tocar algún cover en particular?

-Hasta ahora tuvimos buenas críticas. De hecho, el cover de Santería nos dio muchas alegrías. D’yer Maker, de Led Zeppelin también. Todo ese primer disco trajo muchos shows a esta banda. Con el paso del tiempo se hicieron clásicos de clásicos entre nuestro público.


-¿Qué nos pueden contar de los temas propios que grabaron?

-La gente nos pedía canciones propias y nosotros se las dimos. Empezamos a tocarlas entre otros temas y el público respondió favorablemente. Los testeamos en los shows, entre medio de temazos y funcionaban. En el disco quedaron mitad reversiones y mitad temas nuestros, para todos los gustos.

-¿Cómo van a seguir presentando el disco, planean alguna gira de verano?

-Los veranos nos gusta ir de gira mucho, sobre todo a Entre Ríos. Hacemos varios lugares en esa provincia. Hay una gira programada al Sur y seguiremos tocando sin mirar atrás.

Entrevista publicada en www.escenariocentral.com